Este blog es de catársis... No lo tome personal, lo tome a mal, sino le gusta simplemente no lo tome !

No hay corrección de estilo ni ortografía. Se me olvidan muchos puntos, algunas comas y me como palabras completas y letras. Ya lo verá.

miércoles, 21 de mayo de 2014

De la montaña, De la muerte y ausencia, Del amor


De la montaña: irse es un respiro, es dejar el peso de las pendejadas y los dramas estúpidos que uno tiene en el día a día, es ponerse unos zapatos distintos, teñir el día de tierra, magnesio y algo de sudor. Dejar la cabeza (un poco) en casa y más o menos intentar hasta que los brazos no den más y las piernas te reclamen. Las heridas obtenidas son reales, sangran y sanan.  De la montaña me queda la serenidad, un equilibrio precario, picados de mosquitos, sancudos y pulgas. Me queda también el reconocimiento de ser mínima ante la enorme majestuosidad del paisaje, un poco intrusa, un poco clandestina y algo violenta. Cosa rara esto de encontrar uno de los amores de la vida, no es un chico, no es una amiga, no es un hijo, de momento es la sensación de ser frágil dentro de la fisura de la roca, y con esa fragilidad saberme enteramente viva.

De la muerte y la ausencia, es extraño como uno teje una maraña social, hay momentos en la vida en que uno ya está inmerso en ella, la memoria nos trae a las personas queridas y con la intensión de iluminar una tarde de recuerdos, a veces logramos salir de la cotidianidad y vernos por uno o dos segundos para hablar de lo que fuimos y de lo somos, de lo que el otro recuerda de nosotros, como: una carta escrita, un pastel horneado, pillarse una travesura y demás. Es extraño como no conocemos la maraña de la gente a la que queremos, así cuando saltan la valla y se van. No sabemos cómo compartir el inmenso cariño y la grandísima bendición que fue tenerlos en nuestras vidas, entonces yo opto por escribir en este blog un párrafo sobre la muerte y sobre la ausencia tratando de hacer a mi manera ese ritual de dejar ir, mientras reímos y recordamos.

Del amor, y si les digo que me siento llena de amor, para dar y compartir, sin sentirme triste por no saber dónde ponerlo, a veces mientras camino en las mañana me hago miles de historias de cómo les explico que los quiero, “Have I told you that I love you?” fue una de las frases que usaba de manera recurrente en alguna de mis relaciones pasadas, a lo que el increpado respondía  “ not today” y el que pregunta afirmaba así sin el mayor temor de quedar descubierto “I do, I love you”.  Me da ternura a veces tanta cursilería y la extraño de cuando en vez, desnudarse entre palabras melosas y amanecer abrazada. Si me hace falta el preocuparme por alguien y que alguien se preocupe por mí. Eso no quiere decir que sea infeliz o que esté incompleta como últimamente me lo han hecho entender, solo que veces, como hoy, amanezco con ganas de compartir por partes mi corazón. Del amor es tan complicado hablar, hay tantas formas de querer y de amar, soy afortunada he amado.